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Entrevista a Claudia Apablaza

Fuente: Rubén Darío Fernández. Mayo, 2011. | Publicado: 16-05-2020
Derechos: Claudia Apablaza.

Para empezar, te pediría que me contestaras a la siguiente pregunta con la primera impresión que te venga a la cabeza nada más formulártela: ¿Qué es para ti lo maldito?

Lo maldito lo relaciono de inmediato con la pulsión de Tanatos, la pulsión de destrucción de la cual venimos todos (o desde la cual nos constituimos), pero que estamos intentando ligar para construir vida y forma.

¿Has sentido alguna vez que tus obras eran malditas? Y tú, ¿te has sentido alguna vez maldita?



La verdad es que creo que todas las obras como tal la pulsión de vida, por su intención constructiva; ahora bien, la temática o la forma puede derivar en maldita como lo es en el caso de los poetas malditos: Rimbaud, Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, etc; que hacen de su vida una obra maldita, con tendencia a destruir lo establecido, tanto en sus vidas como en sus obras. En ese sentido, me podría sentir maldita al trabajar malditamente con las formas de la novela.



Recuerdo que lo primero que leí de ti fue el libro de relatos Autoformato, que para mí es una verdadera joyita de la literatura, y que intuyo que aún no ha empezado a hacer el recorrido que le corresponde, o tal vez sí, es decir, la encuentro una obra de las denominadas de culto, que además sé que tuvo ciertas críticas no muy constructivas desde plumas no muy sinceras, lo cual en cierto modo es más un halago a tu obra que otra cosa. Me gustaría que me contaras cómo recuerdas el tiempo en que la escribiste, y cómo te sentiste en su recepción.

El tiempo en que escribí AUTOFORMATO lo recuerdo un tiempo de mucha tensión, de una necesidad de fuga enorme. No sé si era el trabajo, lo cotidiano. Fue una válvula de escape para ese malestar. Cuando lo acabé fue cuando decidí irme de estos lares y emprender el viaje que comencé por allá por el 2006 y que aún no termina.

¿Dónde crees que te desenvuelves mejor, en un relato o en una novela?

Creo que en el cuento, pero la novela aún me tienta mucho. Creo que tengo una lucha feroz con la novela. El modelo de la novela del boom latinoamericano, las novelas clásicas, la novela decimonónica se instala como un padre castrador y nos está constantemente diciendo que la sigamos o que la destruyamos para siempre. Estoy en esa disyuntiva. El cuento, en cambio no me tienta a destruirlo, más bien es un lugar en el que descanso con mucha seguridad y bien, digámoslo, con bastante comodidad, eso me hace a ratos sentir mal, ya que es como si estuviese siguiendo el decálogo de Quiroga al pie de la letra.

Una pregunta que te habrán hecho mil veces: ¿Cuál ha sido el escritor/a que crees que más te ha influenciado?

No tengo a uno en especial. La verdad es que más que un escritor en especial, me ha influenciado la lectura constante y diversa. Desde literatura (narrativa, poesía, ensayoliterario) a psicología, psicoanálisis, filosofía, textos religiosos, etc. Ahora bien, si puedo nombrar algunos nombres, pienso en Georges Perec, Enrique Vila-Matas, Douglas Coupland, Mario Levrero, Josefina Vicens, Nicanor Parra, Ramón Gómez de la Serna, Macedonio Fernández, Virgina Woolf, Wilcock, Juan Emar, María Luisa Bombal, Clarice Lispector, Borges, etc.

Se ha hablado bastante de tu primera novela Diario de las especies, que la verdad ha sido muy bien recibida. Sobre todo he podido leer que lo que más destacaban era que estaba construida en formato de blog, siendo así, en cierta medida, hija de tu tiempo, reflejando tu contexto en forma y fondo. A mí, además de llamarme la atención el leer una novela así, también me dejó pensando en la de papeles que uno mismo puede representar, pues te metes en el pellejo de diferentes personalidades, lo cual en cierta medida, en el proceso de la escritura de la novela, es una manera de verse uno mismo desde diferentes ópticas, y entonces, al hilo de esto y por jugar un poco con las ópticas, la recepción y las visiones de uno mismo sobre sí mismo ¿qué crees que dirían de tu novela Rimbaud, Virginia Woolf y Roberto Bolaño?



Sabes que creo que a Rimbaud le gustaría mucho ya que nacimos el mismo día, el 20 de Octubre. Prefiero no hablar de Bolaño, porque sabes que en Chile hay mucho escritor que anda ficcionando que Bolaño le habló, dijo tal cosa de él, le mandó una coma o un punto por email y cosas un poco vergonzosas. Virginia se enojaría ya que bueno, como dice mi próximo libro SIEMPRE TE CREÍSTE LA VIRGINIA WOOLF.



Después de Diario de las especies publicas EME/A (La tristeza de la no-historia), en la cual consigues, a mi modo de ver, según va encaminándose la novela hacia su fin, mostrar la tristeza en estado depurado, sólo tristeza, recuerdo cómo al principio de la novela es el humor lo que predomina para dar paso hasta el final a la precipitación de lo triste, es algo así como si le pusieras un filtro a la vida yen un vasito recogieras la esencia de la tristeza. No te preguntaré cómo lo has conseguido -aunque bien podrías contarlo- pero sí te preguntaré dos cosas: ¿si la novela hubiera seguido el camino inverso, de la tristeza al buen humor, se habría titulado EME/A (La alegría de la no-historia)? Y, ¿cómo se te ocurrió la idea de la no-historia?

La idea de la no historia es una idea que debe circular en la cabeza de muchos escritores, primero por la constante posibilidad de fracasar ante sí mismos y su propia escritura. Siempre pienso en la idea de que no lograré el texto y por tanto la historia que intento narrar. Esa es la base del título, si te fijas, hay una mujer intentando contar algo y se le hace difícil esa narración, por lo que sólo presenta imágenes o fragmentos dispersos del mismo. Por otro lado está la imposibilidad de una relación amorosa, aunque es una falacia, no existe la no historia, es una tontería pensarlo así. Siempre hay historia, sea lograda o fracasada.



Aunque el camino del texto hubiese ido de la tristeza al humor, creo que jamás le pondría a un libro mío la palabra alegría en su título. Se me vinieron imágenes horribles a la cabeza con la propuesta.



¿Cuál será tu próxima publicación?

Dos libros. Un libro que trabajé con la artista visual Francisca Yáñez, por la editorial chilena Los libros del Snark. El libro se llama LA MÁQUINA DE KIRIBATI SEGÚN GO, O y GLE. Luego en noviembre publicaré por editorial La Calabaza del Diablo el libro de cuentos SIEMPRE TE CREÍSTE LA VIRGINIA WOOLF.

¿Qué artista piensas, a bote pronto, al que la historia no le ha hecho justicia? ¿Y de un contemporáneo?

No creo mucho en la justicia del tiempo, creo más bien en el trabajo constante y en los fenómenos parapsíquicos. Por cierto, leí un libro muy bello acerca de esos fenómenos, un libro escrito por el narrador uruguayo Mario Levrero: Manual de Parapsicología.

Si quisieras y pudieras cambiar un hecho histórico ¿cuál sería?

Todos los que estén relacionados directamente a la destrucción masiva y el atentado a los derechos humanos, como el Holocausto, Hiroshima, Nagasaki, las dictaduras latinoamericanas, las matanzas religiosas, etc.

Y para terminar, cuando lees un nuevo libro, ¿qué buscas en su lectura? Es decir, ¿qué te hace seguir leyendo libros? Y, ¿qué te empuja a seguir escribiendo?

Me interesa mucho enfrentarme a diario a nuevas éticas y estéticas; formas deabordar lo humano (y lo divino). Busco en los libros puntos de vista y las formas que tiene un creador para representar ese punto de vista. Eso en libros que leo y también en libros que trabajo como una oportunidad de profundizar y sostener un aprendizaje constante.


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